Viernes, 27 de Mayo de 2005
Si le comentamos a un amigo que hemos comprado un ordenador nuevo o una cámara, la pregunta es inevitable: ¿cuántos gigahertzs o megapixels tiene?.
Y, no obstante, cuando le decimos que nos hemos casado nunca nos preguntan a cuántas pulsaciones late el corazón de nuestra pareja. Y es que, bien mirado, hay tanta relación entre la bondad de un ordenador y sus Gigahertzs como la que hay entre el amor de nuestra pareja y las pulsaciones de su corazón: si bien el amor hace subir las pulsaciones, éstas no hacen subir el amor y tampoco los Megahertzs de un ordenador lo hacen más bueno o tendremos fotos de más calidad usando una cámara de muchísimos Megapíxels.
Publicado por Alberto Lozano en
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