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(Modo
Rollo on)
Se
me ocurrió nacer en Santa Coloma de Gramanet ("Santa Paloma de
Grano Mano Limpio", cuando se traduce del catalán al español.
Que cosas), "pueblecito" que cuenta en la actualidad con más de
117.000 habitantes (en los setenta tuvo muchos más) y que esta colindante con la ciudad de Barcelona...
Y como dice alguien que ha leído ésta página, curioso
nombre el de GramaNET para una persona que esta metida en las redes hasta
el ombligo.
Eso sucedió un 21 de enero de 1947 a las 21:30 hora local de allí.
Fue el día de la mayor nevada habida en Barcelona en lo que va
de siglo y cuyo récord aun no ha sido superado.
Todo
el párrafo anterior viene a cuento para indicar que mi edad no
es, precisamente, la de un bollicao de discoteca: estoy rondando los cincuenta
"tacos" y el diámetro de mi cintura muestra una obsesiva fijación
en tender hacia infinito.
Hacia
arriba, mido 1:82 y gracias a mi masa de 110Kg y ya que gasto zapatos
del 44, ejerzo una presión permanente, en dirección al centro
de la Tierra, de alrededor de 5 kilos por centímetro cuadrado.
Lo que resulta una fuerza considerable pero insuficiente a todas luces
para compensar el achatamiento por los polos de nuestro planeta. Por consiguiente,
y pese a mi mejor voluntad, nuestro mundo permanecerá como está.
Después
de nacer y todas esas cosas que se suelen hacer en la infancia y la juventud
(como pretender construir una bomba atómica a los cinco años
-yendo al colmado de la esquina y pidiéndole al Sr. Antonio un
par de kilos de uranio enriquecido-, etc.) y que no hay que repetir aquí
ya que es experiencia común a todos nosotros, me encontré
a los 18 años, cansado de oir tonterías en mis clases de
electrónica de la Escuela de Peritos Industriales de Barcelona
y haciendo funcionar mi propio negocio de reparación de televisores,
diseño y montaje de emisoras de radio y otras lindezas electrónicas.
A
los 22 (1969) cometí mi primer error laboral y me fui a trabajar,
a una empresa llamada Gispert, de reparador de las recentísimas
calculadoras digitales electrónicas... que funcionaban con lamparitas
de neón (anillos de Tyratrones: tecnología de estado gaseoso.
Impresiona el nombre, ¿no?) y ningún chip: Intel todavía
era la primera parte de la palabra "inteligencia" (ya no lo es) y Bill
Gates aun era un beso y dos palabras de amor, o casi. Como mucho sería
un rorro pidiendo teta (ahora pide -y consigue- otras cosas).
Esas
calculadoras trabajaban a la asombrosa (entonces) velocidad de 10 ciclos
por segundo y tardaban un minuto en dividir uno entre tres. Eso si, no
se equivocaban jamás, como algún Pentium actual de esos
que funcionan a nosecuantos millones de ciclos por segundo.
Al
cabo de un año, fui ascendido a la categoría de jefe nacional
de los laboratorios de mantenimiento de Gispert...
Y como Gispert, en el ínterin, se hizo representante para España
de una casa Holandesa llamada "Philips Electrologica NV" que fabricaba
calculadoras electrónicas (¡con chips ya!) pues me tocó
aprenderme como era una CPU por dentro (seguía sin inventarse eso
del Intel y las CPUs, en lugar de un solo chip, estaban construidas con
infinidad de placas llenas de circuitos integrados y transistores) y,
como consecuencia, me encontré haciendo un par de viajes a la semana
a un pueblecito de Holanda, llamado Eindhoven y, en ese pueblo, Philips
tenía (tiene) su sede central. Curiosamente, en ese villorrio,
todas las bombillas eran Philips, la ropa de confección llevaba
la etiqueta Philips y (no exagero, palabra) hasta las tapas de los inodoros
eran de la marca Philips.
Creo
que Philips por fin se ha centrado y ahora sólo se dedica a eso
de las bombillas y cosas electrónicas, que es lo suyo.
Bien,
a lo que íbamos. En 1972 y tras tanto viaje y llegar a vivir casi
permanentemente en un apartamento, de un edificio (propiedad de Philips,
por supuesto) llamado Delta LLoyd, al final de la calle Stratumseind,
en cuyos bajos y sótanos estaban parte de los laboratorios de desarrollo
y diseño de los ordenadores Philips, decidí que ya estaba
cansado de trabajar como asalariado, de viajar, de comer comida holandesa,
de diseñar memorias de toros (nada que ver con los recuerdos de
Jesulín de Ubrique, en serio) y era tiempo de volver a la libertad
y a la tranquilidad de la vida del trabajador por cuenta propia.
Así
que despedí a Philips y a Gispert de mi vida y me puse nuevamente
a trabajar por mi cuenta como consultor de electrónica digital.
Me
vi contratado por varias empresas y, por consiguiente, involucrado en
una serie de proyectos la mar de divertidos:
El
diseño de lo que sería la primera calculadora de bolsillo
fabricada en España por una empresa de tocadiscos (¿alguien
recuerda los tocatas "Cosmos, para mejor sonido"?). Cuando tuve diseñada
la calculadora y preparado el proceso de producción, la empresa
contratante abandonó el proyecto. Nunca me dijeron si por dificultades
financieras o por consejo de los asesores de márketing que debieron
pensar que eso de las calculadoras no tenía futuro (bueno, lo se,
pero me lo callo, ¿vale?).
Lo
cierto es que esa empresa pagó religiosamente todos mis honorarios
y, de rebote, adquirí una experiencia en ese tema que pude aplicar
en la siguiente compañía que contrató mis servicios.
Así,
me vi un año viviendo en Vinaroz "sur la mer", diseñando
la calculadora que iba a fabricar una empresa electrónica llamada
TRQ [Talleres Radioeléctricos Querol]. Esta empresa si
que continuó hasta el final y, verdaderamente, inundó España
de calculadoras de bolsillo y sobremesa. Seguro que alguno de vosotros
recordaréis las calculadoras de TRQ, como el modelo "Laura" llamado
así en honor de la hija del dueño de la fábrica,
Sr. Querol, que falleció a la edad de tres años en un accidente
de automóvil...
Finalizado
el proyecto y dejando la fábrica de Vinaroz vendiendo calculadoras,
fui contratado por Aiscondel para poner en marcha una nueva fabrica de
calculadoras en Cerdanyola, llamada MOESA [Máquinas de Oficina
Electrónicas, S.A.].
Aquí
se fabricó la calculadora de sobremesa Condata que también
fue bastante vista por todas las oficinas de España...
Y
podría seguir detallando proyecto por proyecto, pero eso sería
más aburrido que los telediarios del mes de agosto, así
que dejo el tema y sigo hasta el presente a grandes rasgos. Si me he entretenido
aquí es porque considero que se trató de una época
valiente, divertida y que hizo historia en la electrónica avanzada
de nuestro país...
De
proyecto en proyecto, llegamos a 1976, momento en que apareció
el primer ordenador de Apple, fabricado por un par de chalados, Jobs y
Wozniak y cuya posesión de una de las primeras unidades marcó
un hito en mi vida y, creo, influyo totalmente en ella.
Apple
consiguió que me fuese apartando de los proyectos de electrónica
pura y me metiese más a fondo en temas relacionados con la aun
en pañales informática personal.
El
primero ordenador personal serio de la historia fue el Apple ][.
Entro directamente en mi vida por dos razones:
La
primera es que yo tenía ya un ordenador personal construido y diseñado
por mi (en base a un procesador de cuatro bits SC/MP de la National) pero
que no tenía ni punto de comparación con el Apple ][.
La
segunda es que el Apple ][ venia con todos los esquemas y con
notas manuscritas de su diseñador, Wozniak, un tío c*j*n*d*
donde los haya. Conocí a Wozniak y a Jobs en persona y eran unos
tíos increíbles. Bueno, Jobs un pelín "pesetero"
cualquiera diría que era catalán, como yo.
No
obstante, y debido a que la Informática personal estaba en mantillas
y no daba para comprar los garbanzos nuestros de cada día, seguí
haciendo proyectos, tanto de electrónica como de software o ambos,
aprovechando los recientes procesadores (Intel ya existía y fabricaba
una CPU de cuatro bits, el 4004 y otra de ocho bits, el 8008). Bendito
y divertido lenguaje assembler el de aquellas máquinas.
También
acepté proyectos aburridísmos de software de gestión
en ordenatas gordos, pero de pocas Ks, que no cabían en una habitación:
Alguien
recuerda las tarjetas perforadas de 80 columnas? ¿o las "modernísimas"
(entonces) de 96 columnas del Sistema 36 de IBM? y ¿Que me decís
del lenguaje RPG I?...
Repito,
había que comer.
Sin
embargo, me vi involucrado también en divertidísimos proyectos
de programación en assembler como el firmware de las máquinas
de contar monedas que usan (todavía) los bancos...
En
1978 puse en marcha el primer club de usuarios de ordenadores personales
de España. Estaba dedicado a los propietarios del Apple ][,
el Pet de Commodore y el TRS-80 de Radio Shack.
El
Club llegó a tener la "friolera" de 100 socios, lo que no estaba
mal para aquella época. Yo casi juraría que esas cien personas
eran todas las que en España tenían un ordenador personal
:-)
El
club se llamó "Data" pero, por razones de marcas registradas, enseguida
cambió su nombre al de "Run".
Editaba
un boletín mensual y yo me dedicaba a viajar, sobre todo a Londres,
a adquirir licencias de distribución de programas que luego, y
tras traducirlos al Español, vendía a través del
club. Ello me permitió vivir bastante cómodamente durante
un par de años.
Pero
el ser humano es inquieto y el placentero transcurrir de los días
reuniendo maniacos del ordenador y consiguiéndoles software no
iba con esa inquietud, así que embarqué aun socio de pesetas
(luego se demostró que no tenía tantas) y montamos la primera
tienda de ordenadores personales de España. Se llamaba Isecom,
S.A. y vendíamos productos de la, hoy extinta, Ohio Scientific.
Ni que decir tiene que dichos productos eran ordenadores personales de
todos los tamaños concebibles en aquellos días.
No
comercializamos Apple, que era mi deseo, ya que al socio no le gustaba
el ordenador.
Fue
un error, en un par de años, Ohio Scientific cerró y con
ellos, Isecom...
Cabe
la satisfacción de haber inundado España de unos pequeños
ordenadores (Superboard) que se vendían sin carcasa y muchísimo
más potentes que los entonces incipientes ZX y Spectrum de Sinclair
. Al menos, la Superboard, costaban las mismas pesetas y tenían
un teclado de verdad.... Y el primer Microsoft Basic que Guillermo Puertas
diseñó para Ohio Scientific. Su primer trabajo bien pagado.
También
instalamos cantidad de máquinas de gama alta para gestión
de empresas y, naturalmente, me tocó analizar, programar, teclear,
etc.
Precisamente
lo que no me gustaba.
Simultáneamente,
inicié la puesta en marcha de una empresa de software [FastWare
Inc.] en en USA. Compañía que me dio sus buenos dividendos
y que me ayudaron a vivir junto con las perrillas (pocas) que obtenía
de Isecom. Fastware fue toda una experiencia increíble sobre la
eficiencia de USA. Me costó tres días y cien dólares
poner en marcha la compañía. Incluida una exención
fiscal por dos años y alguna anécdota curiosa como la de
que el día que me dieron la licencia de apertura del negocio (a
la mañana siguiente de solicitarla), no había lineas disponibles
de teléfono en el local que había alquilado y la Bell me
dijo que me "ponían una extensión del vecino durante los
dos días que tardaría en tener mi línea y que, mientras,
ni el vecino no yo pagaríamos las llamadas fuesen donde fuesen
del Planeta Tierra"
...Igualico
que en España.
Mientras,
el club Run, y debido a mi dedicación full time a Isecom y Fastware
(y también a desacuerdos con el socio que veía al club como
una competencia para Isecom) fue languideciendo.
Y
también languideció Isecom de la mano de Ohio Scientific
y de la falta de financiación para cambiar de representada (Yo
quería Apple, claro... pero no habían pelas; el socio salió
un poco bluff).
En este momento tuve que andar más por España ya que los problemas financieros de Isecom eran más que preocupantes y dejé a Fastware Inc. en manos de un amigo americano, David Carvey.
Entonces,
se produjo un hito muy importante en mi vida: en 1982 conocí a
Angeles quien ha sido, desde un mes después de conocerla, mi mujer,
mi secretaria, mi ayudante y quien me ha dado ánimos para tirar
adelante en los momentos más difíciles. Y así sigue
siendo hasta el presente.
De modo que no esperé a que Isecom cerrase (lo hizo unos meses más tarde) y, tras intentar recuperar mi participación en la empresa, la dejé y monté una casa de software animado por el éxito de fastware en USA. Y cometí otro error, cerrar Fastware Inc. pensando que el tema del software seria tan rentable en España como lo fue en USA.
La
casa de software se llamó "Nanosoft" como iniciación de
que era más pequeña que la entonces incipiente Microsoft
(pero no demasiado:-)
Nanosoft
duró bastante tiempo y llegó a tener a 18 programadores
en nómina... Hacíamos aplicaciones estándar y teníamos
clientes como Xerox, Sanyo Microinformática, Apple (Gecosa, entonces)
e infinidad más pequeños.
Y
un día acepté a un nuevo socio con el fin de convertir a
Nanosoft en "Megasoft"... y todo fue bien, hasta que, de pronto, al socio
no le marcharon demasiado bien las cosas en sus negocios de la construcción
y su aportación financiera se fue al garete mucho antes de ser
completada, con lo que me quedé con una nómina de personal
inmensa y sin posibilidades de soportar semejante gasto hasta que esa
empresa fuera nuevamente rentable ya que habíamos previsto un período
de pérdidas de dos años durante las cuales los socios iríamos
aportando el capital...
De
modo que cerrojazo y de nuevo a trabajar como free lance y con el juramento
serio de que nunca jamás me asociaría con nadie.
Me
dediqué a la consultoría informática y de pionero
despistado, como siempre, monté un sistema de comunicaciones -BBS-
con el que dar soporte a mis clientes
No
me costaba gran cosa convencer a mis clientes de que se gastasen una millonada
en ordenadores pero no había manera de que entendiesen que era
eso del módem.
Aún
así, unos cuantos aceptaron usar el módem para estar en
contacto conmigo. Y alguno de ellos aun permanece tras catorce años
por los que han pasado de conectarse a mi BBS de soporte desde 300 bps
de entonces, a los 128.000 bps de la RDSI de hoy y usando Internet, Infovía
y Frame Relay.
En
enero de 1984 nació el Macintosh y yo tuve la suerte de ser el
afortunado poseedor de un Mac con el numero de serie 14, de los primeritos
de verdad.
Como
uno de mis trabajos (y de Angeles) era el de traductor de aplicaciones,
pudimos usar ese Mac en dicha tarea. Así, con un Mac se tradujeron
la mayor parte de los programas y manuales de algunas aplicaciones estrella
de aquella época para PCs (SemiPCs: MS/DOS 1.0) y máquinas
CP/M: el WordStar, el CalcStar, el FileStar... y todos los "Star" de Micropro
International. Por cierto, el "Isostar" no tiene nada que ver con Micropro
y ni tan siquiera con la informática .-)
Cuando
cerró Micropro y sus productos fueron vendidos a otras compañías
de software, algunas de ellas hicieron su propia adaptación de
los programas y nuevas traducciones en las que no intervenimos ni Angeles
no yo. Por ello, es posible que si estás usando el veterano WordStar
en español (sé de muchos que aún lo utilizan), esa
versión no haya pasado por nuestras manos.
En
1987 me llamaron de Edica (Editorial Católica, la editora episcopal
del periódico Ya y otros) para escribir un programa de comunicaciones
que permitiese usar el Mac como terminal de sus ordenadores Itek. Un Mac,
a pesar de su precio de entonces, era muchísimo más barato
que una terminal "tonta" de Itek.
Tuve
que pelearme con cosas rarísimas como los protocolos "isócronos"
que usaban los Iteks, pero el programa salió y esa fue mi entrada
en el mundo de la prensa.
El
periódico Hoy de Badajoz pertenecía a Edica y me llamaron
para ver si era posible montar un periódico con Mac.
No
es que el Mac fuese convincente en aquellos tiempos para sus aplicaciones
en prensa. Se trataba que Edica andaba muy mal de dinero y, como era necesario
renovar el sistema de fotocomposición del Hoy, lo más barato,
de lejos, era hacerlo con Mac.
Y
me vi metido en un proyecto que nadie daba un duro por su éxito:
montar todo el sistema redaccional y de fotocomposición con Macintosh.
En
navidades de 1987 ya estaban saliendo galeradas del Hoy hechas con Mac
y, un año más tarde, ya se hacia todo el periódico
a página completa con Macintosh aunque con las fotos montadas en
mesa ya que aún no habían escanners eficientes y la calidad
que podía dar el Mac en fotografía estaba por debajo de
lo requerido.
Pero
tras un año más, por fin se montó todo el periódico
de"pe a pa" con Macintosh.
De
hecho, el Hoy fue elprimer periódico grande de España que
se hizo con Macintosh.
Hubieron
un par más que se me adelantaron unos meses, como el Diario de
Reus, una publicación semanal que se hacía con cuatro macs
y una láser y el Día deZaragoza...
Pero
nada que ver con una red importante, con más de cincuenta macs
interconectados por Appletalk y un par de filmadoras de Monotype (Blaser)
que ni siquiera hablaban Postscript.
Como
consecuencia del montaje del Hoy, fui conocido en el mundillo de la prensa
y comencé a asesorar a otros periódicos que se pasaron a
Mac:
Diseñé
la red del extinto Sol de Madrid, la del Sport de Barcelona, La de Informacions
Diari de Andorra, Prensa de Ibiza, etc... Y así seguí trabajando
en asesoramiento y establecimiento de comunicaciones en periódicos
como La Verdad de Murcia, el Ideal de Granada, el Sur de Málaga,
el Norte de Castilla, el Comercio de Gijón, el Correo de Bilbao,
el Diario Vasco de San Sebastían, El Deia de Bilbao, el Diario
Nueva Rioja, el diario Montañés de Cantabria, el extinto
Observador de Barcelona... y más que no recuerdo en este momento.
Bien,
hoy en día, prácticamente todos los periódicos se
confeccionan con Macintosh, así que estoy muy orgulloso de haber
acertado al montar el Hoy en 1987...
Y
no todo fueron periódicos. Recuerdo con cariño proyectos
como la red de comunicaciones meteorológicas, vía satélite
y modem, que organizamos para la Diputación Foral de Alava y con
Mac, naturalmente...
Mi
sistema de comunicaciones de atención a clientes continuó
creciendo, se llamaba "SoloMac" y, en 1992 decidí abrirlo al público
y conectarlo a Internet para ofrecer correo electrónico mundial
a mis usuarios.
SoloMac
fue creciendo en usuarios hasta llegar a unos seiscientos.
Desde
hace tiempo, he tenido la costumbre de reunir periódicamente a
mis usuarios y clientes en encuentros informales y, sobre todo, gastronómicos.
Pues bien, fue en una de esas reuniones, concretamente la de primavera
de 1993, cuando se me acercó una persona y me dijo "Alberto, esto
que tienes puede ser muy importante si le damos el impulso de márketing
adecuado; yo tengo una empresa de publicidad, ¿que te parece si le
damos marcha y de ser un sistema con 600 usuarios lo convertimos en un
inmenso negocio de 100.000?"
La
persona era Eudald Domenech y, si bien yo no tenía gana alguna
de que SoloMac se convirtiese en un "negocio inmenso", si me atraía
la idea de fomentar el uso de las comunicaciones así que acepté
el reto.
Y
nació Servicom. Servicom fue una gran inversión en publicidad
y una menos importante en recursos técnicos. Hasta el primero de
Agosto de 1994, el centro de comunicaciones de Servicom estuvo en mi despacho
particular de Taradell, pueblo situado cerca de Vic, en la provincia de
Barcelona.
Resultó
que para agosto de 1994 yo ya me había convencido de que el camino
emprendido por Servicom era divergente de mis ideas sobre las comunicaciones
y, sobre todo, siendo yo una persona con un espíritu eminentemente
técnico, no encajaba con un sistema en el que todos los recursos
se dedicaban a la promoción comercial anunciando características
que en aquellos momentos los ordenadores de que disponíamos no
podían cumplir y sin presupuesto para adquirir nuevo material.
De
modo que decidí apartarme del proyecto Servicom y reanudar lo que
había sido SoloMac un par de años antes.
Como
el nombre SoloMac lo había cedido a Servicom, monté el sistema
con el nombre Seker, que en mitología egipcia es el nombre de Osiris
resucitado (como lo del Ave Fénix pero en egipcio).
Y
mi desconexión de Servicom fue total, de todas maneras nunca había
habido más que un contrato de colaboraciónentre ambas empresas
y cada una podía muy bien seguir por su camino en cualquier momento
y sin interferir a la otra. Bueno, la verdad es que hay todavía
un contrato con una cosilla pendiente y que nunca he reclamado a Servicom
dada su precaria situación económica de aquellos tiempos.
Tal vez algún día desempolve esos documentos...
Por
cierto, que la resolución del contrato me obligaba a mi a no utilizar
el Software FirstClass con el que estaba montado el BBS de Servicom. Por
supuesto que fui muy consciente (y contento) al firmar esa limitación
y nunca me he arrepentido de ello. Seker usa en el BBS el software Telefinder
que no es "el terror de los administradores de sistemas" que es FirstClass.
O sea que cuando Servicom pensaba que estaba obteniendo una ventaja al
no permitirme hacerle la competencia con ese software, yo estaba más
que contento de que ellos creyesen que estaban dificultando mi futuro
en cuanto a la posibilidad de hacerles la competencia. Pero más
sabe el diablo por viejo que por diablo :-)
Dicen
que a la tercera va la vencida y en julio de 1995 acepté la entrada
de un socio en Seker, Ramón Anfruns, un chaval de 25 años
que recién ha terminado su carrera de informático en USA
y que en diversas ocasiones, aprovechando sus vacaciones en España,
estuvo ayudando en Servicom y Seker en régimen de prácticas.
Seker
se convirtió en Seker BBS, S.A. y así cuntinuó con
dos socios al 50%, Ramón y yo mismo hasta enero de 1997 momento
en que entraron once socios más.
En
las empresas para como en el amor: más de dos son una multitud.
Así que decidí apartarme de la multitud de cabezas pensantes
que componían Seker y dejé la empresa en sus manos.
Ya
recordaréis aquel refrán que dice que "un dromedario es
un caballo diseñado por un comité".
Y
como yo no soy hombre de desierto, decidí abandonar la fabricación
de dromedarios.
De
modo que continuo con mi trabajo como consultor diseñando redes,
sistemas de comunicación, intranets, aconsejando sobre la mejor
adquisición... etc.En cualquier caso, un trabajo muy divertido
y variado.
(Modo
Rollo off)
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